Autosuperación.
Penetración en el Espíritu.
Autoconocimiento. Autoreconocimiento.
Cimientos sin conocer y sin derrivar. Derruidos.
Cigarrillos, humo que es la Mente.
BULLSHIT.
Superarse es pisar con fuerza el cemento pestilente de la ciudad.
Superarse es calmar el ánimo hasta hacer desaparecer el espíritu.
Superarse es llegar a la bonita casa de uno satisfecho por ser quien uno es.
Hay que quebrarse, la Bondad es buena cuando pasa desaprecibida por uno mismo.
La búsqueda de la bondad es la concresión del Infierno.
No hay bondad.
Hay que ir más allá en la Mente. Es decir, más acá. Estar acá. Estar es ser. Ser es estar.
El humo, el maldito humo que son ideas sin despertar, dormidas y el espectro de esa culebra que todo lo domina. El espíritu despierto de las ideas dormidas.
Espíritu, espíritu, espíritu.
Qué difícil es la Libertad si la pensamos.
Que imposible si la anhelamos.
Que simple si somos estúpidas ratas de ciudad dejándonos guíar por el queso del consumo o el consumo de queso. Ese no fue bueno.
Estúpidos filósofos, esúpidos señaladores de caminos, estúpidos peregrinos con perfume Hamelin.
¿Hay que ver alrededor para saber lo que uno desea? Así me acostumbraron carajo!
Publicidades, y las personas publicidades andantes y todo es publicidad entonces tal vez la publicidad tenga mucho que decir de esta época putrefacta. Hay que mirar a la publicidad para entender.
Pero hoy me cago en todos. No en mis amigos. Pero sí en todos como concepto global.
Fue demasiado el tiempo perdido viendo, intuyendo qué necesita el mundo.
El mundo no necesita nada. El mundo es un reflejo de nuestras Mentes, de nuestros humos dormidos. ¿Quién soy yo para pensar en el Mundo? Esta autocondena impuesta de responsabilidades sinsentido.
Me cago.
Voy a empezar a ser absurdamente posmoderno, absurdamente pestilente.
Los amo.
domingo, 20 de enero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
