martes, 26 de abril de 2011

La vida puede ser sueño o pesadilla, agonía o libertad, pero la capacidad de abstraerse del entorno limita con la realidad físico-consciente. Con la materia que nos une como entorno.

Están locos. El dinero es símbolo de poder y la necesidad de tener al menos un poco para pagar la vida diaria, nos despierta del sueño propio para desesperarnos en vano. El símbolo que nos une, es la causa de las jerarquías y de separación.


miércoles, 20 de abril de 2011

Unidos por una realidad

Comienza el Siglo de la Honestidad.
Quien se crea capaz de seguir ocultándose en el anonimato citadino, o sostenga con firmeza sus falsos argumentos sufrirá la emoción acorde como forma de atención. Las excusas ya no corren como sentido válido para alimentar empresas personales o de un grupo. Las huellas personales se diluyen en el objetivo de fondo omnipresente en la conciencia de la humanidad.

La buena no es la nueva (necesariamente) y tampoco quien está seguro de todo porque sabemos que la verdad no la tiene nadie en forma exclusiva.

El nuevo siglo que ya no es nuevo, nos confronta a la difícil tarea de repensar la vida en su totalidad. Tenemos la suerte de poder estar vivos, junto a un ecosistema camino al colapso y transformación, al menos como lo conocemos.

Los valores transmitidos de generación en generación, requieren de un salto que va a ser posible a través de las cabezas más luminosas, menos prejuiciosas y más dispuestas a reconocer los errores propios del discurso que servía de sostén a un sistema que ya no sirve, que no funciona, y que cumplió la función perfectamente de acercarnos hasta este instante y poder liberarnos de sus soluciones por un reemplazo distinto, evolucionado y con un objetivo distinto por dónde se lo mire.

Un nuevo Mundo.

Somos responsables como habitantes de este Planeta de abandonar nuestros conflictos personales por un momento y abandonar las luchas por objetivos de mayor alcance y campo de influencia. El tiempo de sacar al lujo como Rey Absoluto de nuestros tiempos, y colocar allí a la libertad. La única ganancia que es posible disfrutar comienza con la equidad.
Estamos en la situación propicia de olvidarnos del miedo, de ponernos al servicio de ser libres y reducir al mínimo los problemas reemplazándolos por la alegría como estado principal y sostén de la humanidad.

No se trata del reemplazo de lo nuevo por lo obsoleto, si no de una refundación de la forma de habitar la Tierra y abirdar las relaciones humanas.

La única forma de vivir en la verdad es garantizando la paz, actuando por el todo y no por conveniencias de beneficio propio o mutuo entre personas afines con objetivos efímeros.

El nuevo valor no puede ser la conveniencia basada en el dinero como valor de unificación porque representa en sí mismo un problema, al menos de la forma actual, donde el valor más perseguido es hayar el modo de enriquecerse y poner fin a los problemas materiales.

La vida no es una escalera.

El mundo está concebido como un deporte de dudosas reglas en el que la dirección más adecuada es subir la escalera hacia una mejor posición social a costa de los obstáculos aunque fueran dejar caer a otro ser humano, utilizarlo para lograr una meta o dañar la naturaleza o a cualquier otro ser vivo en pos de poder subir la escalera. La simple sensación de haber ganado la prueba a costa del propio esfuerzo para conseguirlo, diluye cualquier problema o contradicción que se presente. El dinero será lo que argumente la cuestión moral del accionar individual de este ser actuante.

El otro como atacante como limitante de mi propio sueño.
El otro es una extensión del contexto transmitido y creado a partir de datos gráficos y audiovisuales muchas veces extraídos de los medios de comunicación que privilegian la atracción por lo malo, al rating por sobre la búsqueda de soluciones como fuentes libres de interés en detrimento de su función responsable.

Los medios como visión intoxicante.

Todo por el Nuevo Mundo que veo nacer junto a todos.











No perder la calma ante nadie ni nada